miércoles, 21 de enero de 2009

Historia de amor de la Luna y el Sol ♥

Cuando el SOL y la LUNA se encontraron por primera vez, se apasionaron perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un Gan Amor. Eran dos amantes libres, el ardiente fuego dorado de uno sobre la fría calidez plateada del otro. Sucede que el mundo aún no existía y el día que Dios decidió crearlo, les dio entonces un toque final: El brillo. Quedó decidido también que el SOL iluminaría el día y que la LUNA iluminaría la noche. Siendo así, estarían obligados a vivir separados. Les invadió una gran tristeza y se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían. La LUNA fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios, fue tornándose solitaria. El SOL a su vez, había ganado un título de nobleza, "ASTRO REY", pero eso tampoco le hizo feliz. Dios, viendo esto, les llamó y les explicó que no deberían estar tristes porque ambos ahora poseen un brillo propio. La LUNA, iluminará las noches frías y calientes, encantará a los enamorados y será frecuentemente protagonista de hermosas poesías. En cuanto al SOL, sustentará ese título porque será el más importante de los astros, iluminará la Tierra durante el día, proporcionará calor al ser humano y su simple presencia hará a las personas más felices. La LUNA se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente. El SOL, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejar abatirse más, ya que tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido.
Aún así, su preocupación era tan grande que resolvió hacer un pedido especial a El Señor, pidiéndole que por favor ayude a la LUNA, porque es más frágil que él y no soportará la soledad. Dios, en su inmensa bondad creó entonces las estrellas para hacer compañía a la LUNA. La LUNA siempre que está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo para consolarla, pero casi nunca lo consiguen. Hoy, ambos viven así, separados. El SOL finge que es feliz, y la LUNA no consigue disimular su tristeza. El SOL arde de pasión por la LUNA y ella vive en las tinieblas de su añoranza. Dicen que la orden de Dios era que la LUNA debería ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió. Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero cuando es infeliz es menguante y cuando es menguante ni siquiera es posible apreciar su brillo. La LUNA y el SOL siguen su destino. Él, solitario pero fuerte; Ella, acompañada de estrellas, pero débil. Los hombres intentan, constantemente, conquistarla como si eso fuese posible. Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la Tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron. Sucede que Dios decidió que ningún Amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la LUNA y el del SOL. Fue entonces que DIOS creó el Eclipse. Poco a poco, los dos amantes empezaron a comprender que la situación era irremediable, y que tendrían que hacer algo si no querían morir de amor. Así que decidieron aprovechar los eclipses, que eran los momentos en que coincidían. Eran sólo unos minutos pero entre los dos aprendieron a hacerlos eternos. Cada eclipse desataba su pasión, y dejaba paso a la lujuria. Desde entonces y hasta hoy el Sol y la Luna han estado amándose día tras día, viviendo su romance durante cada eclipse como si fuera la última vez..

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